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Las personas mayores y las personas con discapacidad suelen estar más aisladas y corren un mayor riesgo de sufrir desnutrición. Desde que la COVID-19 marcó el inicio de una era de contacto limitado, ese peligro ha aumentado. Y es algo que pueden abordar los proveedores de servicios de restauración en el ámbito sanitario y quienes trabajan en los servicios comunitarios.
Una encuesta nacional realizada por la Universidad de Míchigan revela que la soledad se ha más que duplicado entre las personas mayores durante los primeros meses de la pandemia de COVID-19. Esto aumenta el riesgo de desnutrición, que suele agravarse con el aislamiento social y la soledad, lo que da lugar a las siguientes consecuencias negativas:
- Disminución del placer que produce la comida
- Pérdida de apetito, lo que reduce el número de comidas que se toman al día
- Una menor calidad de la alimentación, con una menor ingesta de proteínas, frutas y verduras
Se prevé que la situación empeore antes de que termine el año. Según el informe «El estado de la seguridad alimentaria y la nutrición en el mundo, 2020», la pandemia podría hacer que entre 83 y 132 millones de personas más se sumaran a la categoría de personas desnutridas.
¿Qué puedes hacer al respecto?
Para ayudar a las personas mayores a alimentarse mejor es necesario colaborar con ellas a lo largo de todo el proceso asistencial, especialmente cuando darles el alta hospitalaria. Asegúrate de abordar estas cinco categorías:
Productos alimenticios. Las personas deben poder alimentarse adecuadamente tras recibir el alta.
- Pregúntales si tendrán suficientes provisiones cuando lleguen a casa.
- Pregunta quién se encarga de hacer la compra y ofrécele consejos.
- Asegúrate de tirar los alimentos caducados o en mal estado que haya en la nevera.
Preparación de comidas. Contar con la alimentación adecuada es solo el primer paso.
- ¿Pueden prepararse sus propias comidas?
- Si no es así, ¿se ha organizado alguna ayuda —un ser querido o un servicio de entrega de comidas a domicilio— hasta que puedan valerse por sí mismos?
Recomendaciones dietéticas. Es posible que la comida que solían tomar no sea la más adecuada desde el punto de vista nutricional y/o para la recuperación.
- ¿Es necesario modificar su alimentación por motivos terapéuticos o para garantizar una mayor consistencia?
- ¿Necesitan formación sobre una nueva dieta?
- ¿Afecta esto a la compra de alimentos y/o a la preparación de las comidas?
Equipamiento adaptado. Haz que comer sea fácil y apetecible.
- ¿Necesitan sillas especiales, bandejas, platos, cubiertos o vasos para comer?
- ¿Saben que estos artículos existen y dónde pueden conseguirlos? Ayúdanos con algunas recomendaciones.
Inseguridad alimentaria. Aunque a menudo se asocia con la pobreza, esto puede afectar a cualquiera.
- ¿Tienen acceso a alimentos (algo especialmente importante durante esta pandemia)?
- Explica en qué consisten los programas alimentarios comunitarios, como «Meals on Wheels».
- Si un programa no está disponible, plantéate iniciar un programa de comidas para llevar propia.


