1. Precalienta el horno de convección a 425 °F.
2. Limpia las setas sin quitarles el tallo y colócalas en un cuenco grande de acero inoxidable.
3. Mezcla con unas varillas el aceite de oliva, el tomillo, el romero, el ajo, las chalotas y la pimienta roja molida en un segundo bol de acero inoxidable.
4. Mezcla las setas con 4 oz. del aceite de hierbas para que se impregnen bien y sazónalas con sal.
5. Hornea las setas en una bandeja forrada con papel de horno durante unos 15 minutos, girando la bandeja a mitad del tiempo. Asegúrate de que las setas estén doradas y de que no se hayan horneado en exceso ni se hayan secado.
6. Deja que las setas se enfríen un poco.
7. Pon a fuego lento el vinagre de vino blanco y el azúcar moreno en una cacerola, removiendo para evitar que se queme el azúcar. Deja que se reduzca a la mitad.
8. Añade el resto de la mezcla de aceite de hierbas batiendo con unas varillas y remueve hasta que se caliente bien.
9. Vuelve a poner las setas asadas en un bol de acero inoxidable y vierte la vinagreta por encima. Déjalas enfriar en la nevera.
10. Una vez enfriadas, añade la ralladura de limón y el perejil. Remueve para que se impregnen bien y colócalas en un bol de acero inoxidable lo suficientemente grande como para que quepan las setas, de modo que la vinagreta las cubra por completo.
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