Los retos de la cadena de suministro han afectado gravemente a los operadores del sector de la restauración, especialmente a aquellos que atienden a clientes con alergias o dietas especiales. Esto incluye los comedores de las universidades, donde la sustitución de platos y la adaptación a las necesidades de los clientes constituyen una parte importante del servicio.
Aunque la mayoría de los operadores reconocen que los retos van más allá del control de los distribuidores y proveedores, corresponde a cada programa comunicar los cambios en los productos que afectan a las comidas. Para ayudar en este sentido, tu equipo de restauración puede centrarse en cuatro áreas para aumentar la satisfacción.
1. Generar confianza
Ser sincero y transparente es fundamental para garantizar la seguridad de tus huéspedes. Si sabes que hay estudiantes o huéspedes habituales con alergias alimentarias, puedes generar confianza y respeto poniéndote en contacto con ellos directamente. Infórmales de lo que sabes sobre las dificultades en la cadena de suministro y explícales qué medidas estás tomando para dar prioridad a su seguridad.
2. Controla lo que puedas
Puede que las sustituciones que se produzcan escapen a tu control, pero sigues teniendo la capacidad —y la responsabilidad— de formar y capacitar a tu equipo en materia de alergias alimentarias o dietas especiales. Plantéate convertir esto en una prioridad constante. Temas de formación de Gordon Food Service Puede ayudarte a planificar e impartir formación. Aumenta la confianza explicando a tus clientes cómo formas y capacitas a tu personal.
3. Revisión exhaustiva
Los retos actuales de la cadena de suministro implican sustituciones o modificaciones frecuentes de los productos. Estos cambios rápidos hacen que sea fundamental revisar directamente la lista de ingredientes y la información sobre alérgenos que figura en el propio producto, en lugar de basarse en bases de datos en línea que podrían estar desactualizadas. Según FARE (Investigación y Educación sobre Alergias Alimentarias), aunque hayas comprado un producto varias veces, es necesario revisarlo cada vez. A medida que revises los artículos, plantéate crear un proceso o lista de comprobación para organizar qué productos, productos sustitutivos y recetas contienen alérgenos específicos. Esto constituye una referencia útil para el personal de cocina o un recurso para tus clientes.
4. Comunícate con confianza

En función de tu centro, puede ser importante que los equipos jurídico o de marketing revisen cualquier comunicación o aviso legal. El objetivo es mantener la coherencia de los mensajes con tu marca. Además, si tu centro cuenta con dietistas titulados, anima a tus alumnos o visitantes a ponerse en contacto con ellos para hablar sobre alternativas y opciones.
Para obtener más información sobre este tema, consulta los siguientes recursos:
Centro de Recursos sobre Alergias Alimentarias de la Asociación de Nutrición Escolar
Descarga el póster «Los 9 alérgenos alimentarios más comunes» para colgarlo en tu cafetería


