Entre las interpretaciones habituales del término «saludable» se incluyen: bajo en calorías, bajo en hidratos de carbono y azúcares, bajo en grasas, comidas equilibradas, alimentos frescos, raciones más pequeñas, ricos en nutrientes, sin aditivos, ricos en antioxidantes, «de la huerta a la mesa» y mucho más.
Para alcanzar lo que ellos consideran una alimentación saludable, las personas pueden optar por seguir una dieta como la cetogénica (keto), la paleolítica (paleo), la Whole30 o la mediterránea. A continuación, te explicamos algunos aspectos que debes saber sobre cada una de ellas:
Dieta cetogénica
La dieta cetogénica es muy baja en hidratos de carbono y se centra en obtener la mayor parte de las calorías de una ingesta moderada de proteínas y alta en grasas. Los macronutrientes se reparten en aproximadamente un 55-60% de grasas, un 30-35% de proteínas y un 5-10% de hidratos de carbono. La idea es agotar la fuente de energía que son los hidratos de carbono, de modo que el cuerpo recurra a la descomposición de las proteínas y las grasas para obtener energía.
Dieta paleo
La dieta paleo se compone de carnes magras, pescado, frutas, verduras, frutos secos y semillas. Los alimentos que se excluyen de la dieta son los productos lácteos, las legumbres, los cereales, el azúcar refinado, la sal, las patatas y los alimentos altamente procesados. La idea es comer como lo hacían los primeros seres humanos.
Whole30
El programa Whole30 es una dieta de eliminación de 30 días diseñada para servir de “reinicio”. Se consumen alimentos integrales y sin procesar, como carne, marisco, huevos, verduras, fruta, grasas naturales, hierbas, especias y condimentos, y se evitan determinados productos, como el azúcar añadido (natural o artificial), el alcohol, los cereales, las legumbres, los lácteos, el carragenano, el glutamato monosódico, los sulfitos, los productos de panadería, la comida basura o los dulces que incluyan ingredientes no permitidos.
Dieta mediterránea
La dieta mediterránea es, más que nada, un estilo de vida a largo plazo basado en alimentos ricos en grasas monoinsaturadas, fibra y ácidos grasos omega-3, y su consumo se centra en alimentos de origen vegetal, como frutas, verduras, cereales integrales, legumbres y frutos secos. El aceite de oliva virgen extra es un componente fundamental de esta dieta.
Los alumnos que deseen seguir una dieta deberían consultar a un dietista para mantenerse sanos y alcanzar sus objetivos alimentarios. El conocimiento sobre las dietas también contribuye a sensibilizar al personal de los servicios de restauración escolar, que está en contacto diario con los alumnos.


