El negocio de la restauración solía ser sencillo y directo. Abrías un restaurante, ofrecías buena comida y un buen servicio, y aprovechabas tu éxito para expandirte. Eso sigue funcionando, pero no es la única forma de crecer. Piensa en la evolución de un restaurante como una rueda con radios, en la que cada radio representa una vía potencial de crecimiento diferente.
Entre las vías para entrar en el mercado o expandirse se incluyen los restaurantes de servicio limitado, los restaurantes de servicio completo, los food trucks, los mercados gastronómicos, las cocinas fantasma, los locales temporales y cualquier otra idea que se le ocurra a algún emprendedor.
A continuación te ofrecemos un resumen de algunos aspectos que dependen, en su conjunto, de las preferencias de los consumidores en tu mercado y de las consideraciones financieras de tu modelo de negocio.
LSR y FSR
Los restaurantes de servicio limitado (LSR) y los de servicio completo (FSR) siguen siendo relevantes, pero están evolucionando; pensemos, por ejemplo, en Cracker Barrel y sus locales “Holler & Dash”, que se han descrito como «el Cracker Barrel para los millennials». Otros operadores están combinando los modelos LSR y FSR en un mismo local, uno durante el día y otro por la noche, o en días diferentes.
Camiones de comida
Camiones de comida permiten a los operadores aumentar las ventas y/o probar nuevos mercados. Los camiones ofrecen flexibilidad en cuanto al menú y la ubicación. Sin embargo, fidelizar a los clientes habituales resulta más difícil y hay que tener en cuenta aspectos relacionados con el equipamiento, el mantenimiento, los seguros y los permisos.
Zonas de restauración
Un «food hall» es un conjunto de puestos situados en un mismo lugar que ofrecen una variedad de cocinas en un entorno similar al de un patio de comidas. Actualmente son muy habituales en las grandes ciudades, en parte debido a los elevados precios de los alquileres. Compartir el coste del local con otros operadores puede reducir significativamente los gastos.
Cocinas fantasma
Una cocina fantasma está concebida exclusivamente para la entrega a domicilio. Solo cuenta con una zona de cocina. Los clientes realizan sus pedidos de forma digital, normalmente a través de un servicio de reparto externo, y la comida se les entrega a domicilio. Los costes de puesta en marcha y mantenimiento son relativamente bajos y el chef goza de una gran independencia, pero la falta de visibilidad puede dificultar la creación de una marca sólida.
Ventanas emergentes
Estos restaurantes “surgen” de la nada, a menudo en un lugar insólito o en una vivienda particular. No requieren una inversión a largo plazo. Permiten a los chefs innovar y experimentar, y su carácter novedoso les permite cobrar precios elevados a los comensales.


