Dado que las familias están más ocupadas que nunca, los estudiantes están acostumbrados al ambiente y a la oferta de los restaurantes de comida rápida informal, cómodos y populares, a los que recurren los padres con poco tiempo cuando el día se les queda corto.
Y está cambiando las expectativas de tus alumnos en la cola del comedor.
Inspírate en los restaurantes para diseñar el programa de comidas escolares de tu centro
Los platos frescos, preparados al momento y servidos rápidamente en un ambiente cómodo y relajado son una solución ideal para las familias con poco tiempo, y se han convertido en la norma para los estudiantes de hoy en día. Satisfacer estas nuevas expectativas es importante para mantener la participación en el servicio de comidas escolares, pero ¿cómo puede un director de servicios de restauración recrear un ambiente de «fast-casual» en el comedor escolar sin que le cueste un ojo de la cara?
John Henry, director de servicios de alimentación de las Escuelas Públicas de Rockford, en Rockford (Míchigan), aumenta la participación y satisface las expectativas de los alumnos ’mejorando‘ el menú escolar con una variedad de productos adecuados para el programa de nutrición infantil que se han convertido rápidamente en los favoritos. Desde una barra de comida asiática, un carrito de bocadillos y paninis preparados al momento, hasta el Southwest Grill —con marca propia—, que sirve tacos, burritos y burrito bowls a medida, y McRam’s —la versión escolar de comida rápida saludable inspirada en la mascota del centro— —, el programa de Henry ofrece menús de alta calidad además de la tradicional línea de comida escolar. ¿Te interesa ’mejorar‘ el menú y el comedor de tu colegio? A continuación te indicamos algunos pasos a tener en cuenta.
Haz los deberes
Pregunta a los alumnos dónde les gusta comer cuando salen con la familia. O mejor aún, si tu centro tiene una política de almuerzo fuera del recinto escolar, Henry sugiere preguntar a los alumnos dónde van a comer. “Si se van a comer comida china, pregúntales si serían más propensos a comer en el colegio si se la ofrecieras”, recomienda. Investiga estos restaurantes y sus menús, buscando platos que se puedan reproducir en tu cocina y elementos decorativos sencillos que hagan que el comedor parezca un restaurante.
Los precios también son importantes. “Fija unos precios similares a los de los restaurantes locales”, sugiere Henry. Ofrecer a los estudiantes lo que quieren a un precio al que ya están acostumbrados supone una ventaja añadida para ellos.
La personalización es clave
A los jóvenes —sobre todo a los de secundaria— les gusta poder elegir. Déjales elegir con opciones del tipo ‘crea tu propio plato’. Piensa en barras de ensaladas, de burritos, de patatas asadas, puestos de paninis y mucho más. Además, es una forma estupenda de satisfacer requisitos relativos a los hábitos alimenticios – Henry afirma: “Nuestra barra de bocadillos preparados al momento es una forma estupenda de que los alumnos cumplan con los requisitos de consumo de verduras. Del mismo modo, nuestro Southwest Grill nos ayuda a cumplir con los requisitos mínimos de consumo de legumbres”.”
El ambiente importa
El comedor de tu colegio no tiene por qué ser una réplica exacta de ese popular local de comida rápida que hay a la vuelta de la esquina, pero puedes inspirarte en algunos de sus detalles decorativos: los carteles con la marca y las acogedoras mesas en semicírculo son un buen punto de partida. Además, piensa en cómo se presenta la comida. En el instituto Rockford High School, Henry expone la comida en recipientes negros de aspecto moderno, incorpora carteles sencillos para dirigir a los alumnos hacia las colas y dispone las mesas y sillas al estilo de un restaurante, en lugar de las tradicionales mesas de comedor.
Haz el test
Prueba los nuevos platos e ideas con los padres y los alumnos para recabar sus opiniones. “Casi todos los platos que ofrecemos en nuestro instituto son fruto de las sugerencias de los alumnos”, señala Henry. Involucrar a los alumnos en el proceso de toma de decisiones también ayuda a dar a conocer los nuevos platos. Si tienen éxito, se correrá la voz.
Ponte límites
“La novedad está bien. No hace falta que ”alimentes» a todos tus alumnos cuando introduces un concepto totalmente nuevo. Si eres capaz de «alimentar» al 20 % de tus alumnos, generarás expectación al ofrecer solo cantidades limitadas», afirma Henry.
Corre la voz
Promocionar tu programa entre los alumnos y los padres es fundamental para fomentar la participación. Los carteles, los folletos y la señalización digital son excelentes formas de darlo a conocer. Si la normativa del colegio lo permite, anima a los alumnos a compartir fotos de la comida en las redes sociales. Organiza un concurso de fotografía con un hashtag personalizado y elige un ganador cada semana.
Las comidas escolares de calidad no siempre tienen por qué ser caras
A la hora de la comida, un poco de creatividad puede dar muy buenos resultados, pero puede salir caro si no se controla. ¿El consejo de Henry? Planifica tu menú en torno a productos que se puedan utilizar de diversas formas. “Las tiras de pollo preparadas —como las que usamos para nuestra barra de salteados— se pueden sazonar de diferentes maneras para adaptarlas a nuestro Southwest Grill”.
El concepto trasciende también los límites de los centros educativos. Aunque la oferta tiende a ser más básica en las escuelas primarias y de secundaria de Rockford, algunos platos del instituto se incorporan en los cursos inferiores. “Me sorprendió el éxito de nuestro pollo a la naranja, sobre todo en primaria, donde los alumnos son más sensibles a las especias”, recuerda Henry.
La formación del personal y el control de los costes laborales también son fundamentales para controlar los gastos. “Aunque los productos frescos son una opción atractiva, asegúrate de que las preparaciones sean relativamente sencillas para ahorrar tiempo”, aconseja. Por último, forma a tu personal sobre las raciones adecuadas para controlar los costes. “Asegúrate de que conozcan las expectativas para no regalar comida”.”
La última palabra
Dadas las posibilidades ilimitadas, es importante evitar la mentalidad de ‘siempre lo hemos hecho así’. “No dejes que las cosas se estanquen. Mantener la novedad y el entusiasmo hace que la participación se mantenga alta”, recomienda Henry.


