Tu personal: la clave para fomentar la alimentación autónoma

Las técnicas de comunicación y alimentación mejoran la atención centrada en el paciente, la autonomía a la hora de comer y la seguridad.
Un hombre que sostiene un bocadillo al que le falta un mordisco y un vaso
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La comunicación es la clave del éxito en muchos ámbitos. La hora de la comida en el ámbito sanitario no es una excepción. Las enfermedades, la medicación o, simplemente, el envejecimiento pueden afectar a la capacidad de una persona para relacionarse con su entorno y alimentarse adecuadamente. Por eso es fundamental que su personal reciba formación sobre formas eficaces de interactuar con los comensales y fomentar que se alimenten por sí mismos. Hacer lo mejor para ellos aumenta su independencia y satisfacción, al tiempo que mantiene su ingesta de alimentos en un nivel seguro.

Cuando a una persona le cuesta comunicarse, esto genera frustración. En la mesa, la frustración puede afectar al comensal, al camarero y a otras personas que se encuentren cerca. “Las personas necesitan tanta autonomía como sea posible, pero se comportan de forma inadecuada debido a una necesidad insatisfecha”, recuerda Lisa Misenhimer, dietista titulada, de Rethinking Dementia. Es entonces cuando se convierte en tarea del personal dirigir la comunicación. Esto requiere paciencia, comprensión y una buena capacidad para escuchar.

Desarrollo de técnicas de comunicación

Aunque un comensal no pueda comunicarse contigo, es fundamental que relacionarse a nivel personal. No hables de esa persona como si no estuviera presente. Acércate a las personas por delante si están de pie, o siéntate a su lado en la mesa para establecer contacto visual y evitar dar una impresión amenazante. A continuación, habla con voz tranquila y relajada:

  • Dirígete a las personas a las que estás ayudando por su nombre.
  • Habla despacio y espera 60 segundos a que te respondan.
  • Escribe frases e instrucciones breves.
  • Termina cada frase con la palabra más importante.
  • Ofrece opciones sencillas, a ser posible una instrucción cada vez.
  • Utiliza indicaciones verbales para recordar a las personas que deben comer.
  • Utiliza señales visuales o gestuales (mostrando el movimiento del tenedor hacia la boca).
  • Elogia a los demás con frecuencia.

“Nunca utilices un lenguaje infantil: las personas a las que estás dando de comer son adultas”, afirma Ralph Richards, investigador que colabora con la delegación de Greater Indiana de la Asociación de Alzheimer. “Pueden deducir muchas cosas por el tono de tu voz, y puede que no sean los únicos que estén mirando o escuchando”.”

Técnicas de alimentación que pueden resultar útiles

Su personal debe comprender claramente cómo atender a cada comensal de forma individual, adaptando un plan de alimentación en función de las capacidades alimentarias de cada paciente o residente. Debe supervisar aspectos como la posición en la mesa o la postura, la cantidad o el ritmo de ingesta de alimentos y la deglución. Si un comensal utiliza o necesita dentadura postiza, gafas o audífonos, su personal debe ser consciente de cómo esto afecta a la hora de la comida.

En lo que respecta a la alimentación, el libro *Protocolos de enfermería geriátrica basados en la evidencia para una práctica óptima* recomienda tres técnicas específicas de alimentación. Para elegir la que mejor se adapte a cada caso, es necesario contar con la formación adecuada y conocer las necesidades de la persona que va a comer:

  1. Alimentación directa con la mano. La persona que ayuda a comer sujeta el tenedor o la cuchara y lleva la comida del plato a la boca. La persona a la que se le da de comer permanece pasiva.
  2. Alimentación mano a mano. El cuidador coloca una mano sobre la mano de la persona que come y le lleva la comida a la boca. La persona a la que se alimenta participa activamente, pero puede percibir que la están alimentando debido a la posición de la mano.
  3. Alimentación con las manos entrelazadas. El cuidador sujeta el tenedor o la cuchara y coloca esa mano debajo de la del comensal. Desde esta perspectiva, el comensal tiene la sensación de estar comiendo por sí mismo y disfruta de los beneficios y el placer que conlleva la independencia.  

Saber cuándo se necesita ayuda

Con el tiempo, puede que no sea posible o seguro que tu personal trabaje solo con los pacientes o residentes. Saber cuándo recurrir a otros profesionales —dietistas, logopedas, terapeutas ocupacionales, enfermeros, etc.— es la mejor manera de asegurarte de que estás haciendo lo mejor para las necesidades nutricionales y de salud de los comensales. Asegúrate de que tu personal esté formado para saber cuándo y cómo alertar a los profesionales titulados en los momentos en que la seguridad durante las comidas sea motivo de preocupación. Presta atención a estas señales y comunícalas siempre a un supervisor:

  • Postura incorrecta al comer (por ejemplo, con la cabeza echada hacia atrás).
  • No masticar ni tragar la comida.
  • Comer demasiado rápido o demasiado lento.
  • No comer lo suficiente.
  • Ingerir objetos no comestibles.
  • Comportamiento agresivo.
  • Incapacidad para permanecer sentado y concentrarse durante las comidas.
  • Olvidarse de si ha comido o no.
     

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