Reducir las enfermedades transmitidas por los alimentos en tan solo un 1% evitaría que unos 500.000 estadounidenses enfermaran cada año, y reducirlas en un 10% evitaría que unos 5 millones enfermaran.
¿Qué es la contaminación cruzada?
La contaminación cruzada es el proceso mediante el cual las bacterias u otros microorganismos se transfieren involuntariamente de una sustancia u objeto a otro, con efectos nocivos. Al manipular carne cruda, aves y marisco, mantén estos alimentos separados y sus jugos alejados de los alimentos cocinados o listos para el consumo, así como de las frutas y verduras frescas. Según el Código Alimentario de 2013, los alimentos crudos y los alimentos listos para el consumo deben mantenerse separados durante el almacenamiento, la preparación y la conservación. Esta sencilla medida puede prevenir la contaminación cruzada y reducir el riesgo de enfermedades transmitidas por los alimentos.
Entre las mejores formas de prevenir la contaminación cruzada se encuentran:
- equipos de separación
- limpieza y desinfección de las zonas destinadas a la alimentación
- preparar la comida en diferentes momentos
- comprar comida preparada.
Lo ideal es utilizar utensilios distintos para cada tipo de alimento. Una forma sencilla de hacerlo es coordinar por colores las tablas de cortar, los utensilios y los recipientes. Por ejemplo, utiliza tablas de cortar, utensilios y recipientes amarillos para el pollo crudo, rojos para la carne cruda y verdes para las verduras y frutas.
Es igualmente importante limpiar y desinfectar todas las superficies de trabajo, los equipos y los utensilios después de cada tarea. Para evitar que los agentes patógenos contaminen los alimentos, es necesario lavar, enjuagar y desinfectar los equipos.
Preparar los alimentos en momentos diferentes es otra estrategia excelente para prevenir la contaminación cruzada; prepara la carne cruda, el pescado, las aves y los alimentos listos para el consumo en momentos distintos. Para reducir al mínimo la posibilidad de contaminación, los alimentos listos para el consumo deben prepararse antes que los alimentos crudos.
Por último, los alimentos preparados no requieren mucha preparación ni manipulación, por lo que comprar productos listos para el consumo reduce el riesgo de contaminación. Si sigues estas sencillas prácticas, reducirás la contaminación cruzada y minimizarás el riesgo de que se produzcan enfermedades transmitidas por los alimentos en tu negocio.
Recuerda: sé prudente y mantén los alimentos separados.


