Cada año, millones de personas se ven afectadas por agentes patógenos de origen alimentario, como la E. coli, la salmonela y la listeria. Si bien la mayor preocupación es la salud de los clientes afectados, los brotes a gran escala de enfermedades de origen alimentario acaparan la atención de los medios, lo que puede dañar o incluso destruir un negocio de restauración. En algunos casos, los propietarios y gestores también pueden enfrentarse a responsabilidades penales. Comprender las responsabilidades en materia de seguridad alimentaria y las cuestiones legales, así como prevenir los brotes de enfermedades transmitidas por los alimentos, protege a los consumidores, preserva la reputación de los gestores de servicios de restauración y salvaguarda los resultados económicos.
En EE. UU., una empresa suele incurrir en responsabilidad objetiva si comercializa un producto alimenticio contaminado. En otras palabras, un cliente afectado no tiene que demostrar ni identificar el incumplimiento concreto de la empresa, sino solo demostrar que el alimento estaba contaminado y le provocó una enfermedad. Dada la amplitud de la normativa en materia de seguridad alimentaria, prácticamente cualquier empresa de la cadena de suministro alimentario puede ser considerada responsable.
La Ley de Modernización de la Seguridad Alimentaria
En abril de 2016, la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) publicó la norma de la Ley de Modernización de la Seguridad Alimentaria (FSMA) relativa al transporte higiénico de alimentos para el consumo humano y animal. Esta norma entró en vigor en junio de 2016. Su objetivo es impulsar los esfuerzos de la FDA para proteger los alimentos desde la explotación agrícola hasta la mesa, evitando su contaminación durante el transporte, y crear un marco moderno y basado en el riesgo para la seguridad alimentaria. El objetivo es prevenir prácticas durante el transporte que supongan riesgos para la seguridad alimentaria, como no refrigerar ni proteger adecuadamente los alimentos, o no limpiar correctamente los vehículos entre una carga y otra.
Desde hace tiempo se reconoce la necesidad de contar con una normativa que garantice que los alimentos se transporten de forma segura. Esto se debe a los brotes de enfermedades provocados por alimentos contaminados durante el transporte, así como a los incidentes y las denuncias de prácticas de transporte insalubres. En concreto, la normativa de la FSMA establece requisitos relativos a los vehículos y el equipamiento de transporte, las operaciones de transporte, los registros, la formación y las exenciones.
La norma regula el transporte higiénico de alimentos destinados al consumo humano y animal, estableciendo criterios y definiciones para determinar si un alimento está adulterado por haber sido transportado u ofrecido para su transporte en condiciones que no cumplen con la normativa sanitaria. Esta norma se ha elaborado para garantizar que los alimentos se transporten en las condiciones y con los controles necesarios para prevenir la adulteración relacionada con la seguridad alimentaria.
Teniendo en cuenta que muchas empresas, especialmente las pequeñas, pueden necesitar más tiempo para cumplir con estos requisitos, los plazos de cumplimiento oscilan entre uno y dos años. Ciertas empresas, entre las que se incluyen, entre otras, las siguientes, están exentas de la norma: los transportistas que tengan unos ingresos medios anuales inferiores a $500.000; las actividades de transporte realizadas por una explotación agrícola; y el transporte de alimentos que estén completamente encerrados en un contenedor, salvo aquellos que requieran control de temperatura por motivos de seguridad.
Otras leyes y normativas en materia de seguridad alimentaria
No es difícil atribuir la responsabilidad a los productores de alimentos, los minoristas o los operadores de servicios de restauración. Una reclamación puede basarse en la garantía implícita de que el alimento no era apto para el consumo y de que la empresa no tomó las precauciones razonables para garantizar su seguridad. Existen, asimismo, diversas normativas federales relativas al registro de instalaciones, la conservación de registros, el etiquetado y la notificación de incidentes relacionados con enfermedades derivadas de la contaminación de origen alimentario.
Además de los requisitos de la FDA, es probable que tu negocio esté sujeto a otros requisitos federales, estatales y locales. Infórmate sobre las ordenanzas locales relativas a la preparación, el almacenamiento y el transporte de alimentos.
Estos pueden variar en función del tipo de negocio que tengas. También conviene tener en cuenta que la Comisión Federal de Comercio regula la publicidad que pueda ser aplicable a tu actividad.
4 formas de mitigar los riesgos y la responsabilidad relacionados con la seguridad alimentaria
Los operadores pueden tomar varias medidas de precaución para reducir la probabilidad de que se produzcan enfermedades de origen alimentario y para facilitar la gestión de cualquier problema.
- Exige que se redacten contratos exhaustivos en los que se especifique que tus proveedores cumplan las normas de seguridad y que todos los integrantes de la cadena de suministro cuenten con una cobertura adecuada de seguro de responsabilidad civil.
- Lleve un registro detallado de todas las compras de productos alimenticios para poder determinar su procedencia. Poder rastrear el origen de un producto contaminado facilita enormemente la resolución del problema y la búsqueda de la solución adecuada.
- Establece y aplica las normas de higiene y salubridad más estrictas para el negocio y todos los empleados. Plasmá tus normas por escrito y documenta las actividades de formación en materia de seguridad alimentaria. Esto reduce la probabilidad de contaminación y de que los clientes enfermen como consecuencia de ello, crea un ambiente más agradable en el restaurante y demuestra tu compromiso con la seguridad alimentaria.
- Infórmate sobre la normativa y las regulaciones locales y familiarízate con los organismos públicos y los funcionarios competentes que tienen jurisdicción en tu zona. En caso de que se produzca un brote de intoxicación alimentaria en tu establecimiento, estarás mejor preparado para afrontar una investigación y comprender qué medidas son necesarias para mitigar las consecuencias.
Si se aplican las medidas preventivas adecuadas, hacer frente a un problema de seguridad alimentaria no tiene por qué ser una tarea abrumadora y puede gestionarse de manera eficaz.
Este artículo tiene carácter meramente informativo. No constituye asesoramiento jurídico ni sustituye a una consulta con un abogado. Consulte siempre a su abogado sobre sus circunstancias concretas.


