Ya de por sí es bastante difícil conseguir que la mayoría de la gente se mantenga hidratada. De hecho, algunos estudios sugieren que la mitad de la población estadounidense vive en un estado de deshidratación permanente.
La deshidratación puede provocar lentitud cognitiva y fatiga, y dar lugar a pérdida de peso, estreñimiento, diarrea y, en casos extremos, la muerte. También puede impedir que las úlceras por presión se curen correctamente.
Lo que supone una preocupación para la población en general puede convertirse en un problema grave para las personas que padecen deterioro cognitivo, como la demencia. Este colectivo, que a menudo ya presenta un deterioro fisiológico de por sí, suele tener dificultades sensoriales y motoras que dificultan una hidratación adecuada.
“Algunos problemas físicos y cognitivos habituales plantean dificultades a la hora de mantener la hidratación en las personas con demencia”, afirma Dana Fillmore, directora del segmento sanitario de Gordon Food Service. Entre esos problemas se incluyen la incapacidad para reconocer las bebidas; la dificultad para coordinarse y tragar; la incapacidad para percibir la sed; los cambios en el gusto y el olfato que pueden afectar a las preferencias alimentarias y de bebidas; y, simplemente, el hecho de olvidarse de beber.
La gravedad de estos problemas depende del estado de la demencia, afirma Fillmore. Los medicamentos —por ejemplo, los que tratan el edema (hinchazón debida a la acumulación de líquido)— son diuréticos y agravan la deshidratación, además de aumentar la necesidad de líquidos, añade.
La cuestión es tan importante que los Centros de Servicios de Medicare y Medicaid han ampliado la normativa para incluir la satisfacción de las necesidades de hidratación y las preferencias en materia de bebidas. La normativa anterior aborda la hidratación en detalle y atribuye claramente la responsabilidad de la misma al centro. Entre las obligaciones se incluye garantizar que cada residente reciba una ingesta suficiente de líquidos para una hidratación y una salud adecuadas.
A finales de 2016, Fillmore realizó una presentación y pidió a los clientes del sector sanitario de Gordon Food Service que aportaran ideas sobre la hidratación. Las ideas del grupo se dividen en dos categorías básicas: durante las comidas y entre comidas. El tema recurrente: cuanto más, mejor, y el personal desempeña un papel fundamental a la hora de convencer a los residentes de que consuman alimentos y bebidas hidratantes.
Hidratación durante las comidas
Las comidas suponen una buena oportunidad, tres veces al día, para asegurarse de que los residentes ingieren suficientes líquidos. La mayoría de los residentes se encuentran en un mismo lugar, y el personal puede recorrer la sala para repartir bebidas y ayudarles a servírselas y a tomarlas.
- Las comidas deben incluir alimentos hidratantes, como sopas, pudines y puré de manzana. Estos alimentos son una buena forma de aumentar la ingesta de líquidos sin que los residentes tengan que beber nada. Recuerda seguir las pautas individualizadas para la disfagia.
- Asegúrese de que haya suficiente personal en el comedor durante las horas de comida, ya que los empleados pueden circular entre los residentes para asegurarse de que beben suficiente líquido. El personal también puede ayudar a los residentes cuando sea necesario.
- Coloca en la mesa unas jarras de agua bonitas; el personal puede ayudar a los residentes a servirse un vaso de agua.
- Lleva un carrito de bebidas por el comedor durante las comidas. Esa forma de presentación puede abrir el apetito de los residentes para tomar una bebida hidratante. La variedad también ayuda: los zumos de fruta y los batidos, además del agua, cumplen una doble función, ya que aportan tanto calorías como líquidos.
Hidratación entre comidas
A lo largo del día también hay muchas oportunidades para animar a los residentes a que se tomen una copa. Entre las opciones se encuentran:
- Ofrece a los residentes una bebida al comienzo de cada actividad programada. Ofrecer comida junto con las bebidas puede fomentar el consumo de alcohol, al tiempo que aumenta el aporte calórico de la dieta de los residentes.
- Organiza actividades en torno a las bebidas, como meriendas con té, fiestas de limonada cuando hace calor, reuniones para tomar chocolate caliente cuando hace frío y quedadas para tomar helado o polos.
- Instala puntos de hidratación en todo el edificio durante el día. Las jarras grandes de agua con infusión de frutas y hierbas resultan atractivas y tentadoras. Asegúrate de que el personal siga los procedimientos adecuados de seguridad alimentaria a la hora de preparar y servir esas bebidas. Dichos procedimientos incluyen la manipulación adecuada del hielo y la renovación periódica tanto del agua como de los ingredientes de la infusión.
- Durante el día, haz que los carritos móviles de bebidas y helados circulen por el edificio.
- Asegúrate de que las salas de enfermería cuenten con un suministro adecuado de líquidos hidratantes.
- Pide al personal de enfermería que ofrezca bebidas a los visitantes tanto de día como de noche, si los residentes están despiertos.
En definitiva, el mensaje es claro. Recomienda y ofrece líquidos y alimentos hidratantes a los residentes de centros especializados en demencia siempre que sea posible. Ayúdalos a consumir estos alimentos si necesitan ayuda. El tiempo y el cuidado adicionales que ello requiera merecen la pena para ayudar a evitar los devastadores efectos de la deshidratación.
Síntomas de deshidratación
Los síntomas de la deshidratación son sutiles, incluso en personas sanas. En las personas con demencia o con un estado de salud delicado, los síntomas de la deshidratación pueden ser aún más difíciles de detectar. Según la Clínica Cleveland, estos son los principales síntomas de la deshidratación:
- Fatiga.
- Pérdida de apetito.
- Piel enrojecida.
- Intolerancia al calor.
- Mareos.
- Orina de color oscuro.
- Una tos seca.
Si no se trata a tiempo, la deshidratación puede provocar infecciones del tracto urinario, lesiones cutáneas, confusión, fatiga e incluso la muerte. La conclusión: el mejor momento para hidratarse es mucho antes de que aparezcan estos síntomas.
Más allá de la comida y la bebida
Además de ofrecer líquidos y alimentos hidratantes, los cuidadores pueden recurrir a otros métodos para ayudar a los residentes de centros especializados en demencia a mantenerse hidratados, afirma Amy Gautraud, directora del Centro de Recursos Nutricionales de Gordon Food Service. Entre esas opciones se encuentran:
- Equipos adaptados, como tazas con dos asas, vasos con boquilla, tazas con un hueco para la nariz y pajitas más largas. La dificultad de coordinación es un problema habitual entre muchos residentes de centros de atención a personas con problemas de memoria, y estos artículos les ayudan a beber líquidos de forma más eficaz.
- Habla con los residentes. Colabora con ellos para comprender sus preferencias y necesidades a la hora de comer.
Por qué los residentes de centros especializados en demencia no beben
Según Fillmore, existen varias dificultades cognitivas y físicas que pueden impedir que las personas con demencia beban y consuman suficientes alimentos que contengan líquidos. Entre las razones se encuentran:
- No son capaces de reconocer las bebidas.
- Sus sentidos se han debilitado hasta tal punto que ya no son capaces de percibir su propia sed.
- Los cambios en el gusto y el olfato han modificado sus preferencias en cuanto a comida y bebida.
- Su coordinación se ha deteriorado hasta tal punto que son físicamente incapaces de utilizar un vaso o una taza normales.
- No pueden tragar o no pueden hacerlo de forma segura.
- Simplemente se olvidan de beber.
Por ello, la ayuda del personal a la hora de recordar a los residentes con problemas de memoria que deben beber y de ofrecerles asistencia cuando sea necesario puede resultar fundamental para mantener a este colectivo bien hidratado.


