1. Quita el corazón a las peras y córtalas en cuartos. Córtalas a lo largo en rodajas finas. Pon 1 cucharadita de aceite de canola en una sartén antiadherente. En cuanto el aceite empiece a humear, añade 3 oz. de peras a la sartén. Saltea a fuego medio-alto durante 30 segundos o hasta que se caramelicen y se calienten bien.
2. Vierte 2 oz. de aceite de canola en una sartén antiadherente precalentada. Coloca el salmón en la sartén con la piel hacia arriba. Cocínalo por ambos lados hasta que esté dorado y bien caliente por dentro. Retira la piel del salmón una vez cocinado. Escurre el exceso de aceite de la sartén. Añade 2 oz. de salsa de Madeira a la sartén. Llévala a ebullición. Ajusta la consistencia con agua, si es necesario.
3. Pon la rúcula en un bol de acero inoxidable. Rocía con aceite de oliva y sazona al gusto con sal y pimienta. Remueve en el bol hasta que todo quede bien mezclado.
4. Coloca el salmón en un plato de servir caliente. Vierte la salsa sobre el salmón. Coloca las peras sobre el salmón. Espolvorea 1 oz. de quinoa roja calentada sobre las peras. Coloca la rúcula junto al salmón.
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