1. Llena 2 cacerolas medianas hasta ¾ de su capacidad con agua y ponlas a fuego lento.
2. Corta los cítricos en cuartos u octavos (dependiendo del tamaño), separando los limones de las naranjas.
3. Retira las cáscaras, cortando lo más cerca posible de la pulpa. Si se quita demasiada parte blanca de la cáscara o la corteza, las cáscaras confitadas se desharán durante la cocción. Reserva la pulpa para hacer gajos o zumo para otras recetas.
4. Corta las tiras de cáscara en tiras de ¼” de grosor por ½” de largo.
5. Hierve las cáscaras de naranja y las de limón en ollas distintas durante 10 minutos. Cuélalas y guárdalas por separado. Tira el líquido.
6. Vuelve a llenar las ollas y repite el paso anterior para eliminar el amargor de la cáscara.
7. Pon 1 lb. de azúcar y 8 oz. de agua en cada cacerola y calienta a fuego medio, removiendo con unas varillas hasta que el azúcar se haya disuelto.
8. Añade las cáscaras de limón y de naranja escaldadas a dos ollas distintas.
9. Deja que cueza a fuego lento durante 45 minutos, removiendo de vez en cuando para que las cáscaras queden sumergidas en el almíbar.
10. Cuela el almíbar y guárdalo para otras recetas.
11. Añade las 14 oz. de azúcar restantes a un bol grande de acero inoxidable y prepara 2 bandejas de tamaño medio equipadas con rejillas para asar.
12. Ve añadiendo por tandas, con unas pinzas o una cuchara perforada, los cítricos colados al cuenco con azúcar.
13. Remueve hasta que los cítricos queden bien cubiertos. Retíralos y colócalos en las bandejas de horno, separando las naranjas de los limones.
14. Deja enfriar y guárdalo en recipientes de plástico. Los trozos de cítricos deben quedar firmes y no pegajosos.
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