1. Coloca los pimientos enteros sobre una parrilla caliente, el grill del horno o un quemador abierto. Dóralos ligeramente y quema la piel por todos los lados. Colócalos en una bandeja de hotel para que se enfríen.
2. Raspa la piel chamuscada de los pimientos con un cuchillo de cocina. Retira los tallos y las semillas, y raspa el exceso de semillas.
3. Pon los chiles poblanos y el resto de los ingredientes en una batidora. Tritúralos hasta obtener una mezcla homogénea.
4. Pásalo a un recipiente hermético, etiquétalo, ponle la fecha y guárdalo en la nevera hasta que lo necesites.
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