1. Lava la corteza exterior de los melones en un fregadero de preparación y sécalos con papel de cocina.
2. En una tabla de cortar, corta la parte superior de cada melón, quitando solo la corteza hasta llegar a la pulpa. El objetivo es crear una superficie plana
superficie.
3. Coloca la superficie plana sobre la tabla de cortar y corta la corteza exterior de los melones hasta dejar solo la pulpa. Deseche la corteza.
4. Corta el melón por la mitad y, con una cuchara grande de servir, retira las semillas y deséchalas.
5. Corta los melones con las formas que prefieras o haz bolitas de melón y resérvalos. (Nota: si tienes acceso a una máquina de vacío, envasa al vacío los trozos de melón a máxima presión, eliminando el oxígeno de la bolsa. Esto comprimirá los melones, creando un contraste de color y textura en este plato, a diferencia de lo que ocurre con la fruta recién cortada). Guarda los melones en el envase Cryovac en el frigorífico durante al menos 4 horas para aprovechar al máximo este proceso.
6. Coloca los melones en una fuente según prefieras, alternando colores y formas.
7. Rocía los melones con miel y añade semillas de girasol y zumaque. Estos ingredientes se pegarán a la miel.
8. Con una manga pastelera, forma círculos con el labneh batido y añade con una cuchara la mantequilla de semillas de girasol.
9. Adórnalo además con la ralladura de ¼ de lima y hojas de menta troceadas a mano.
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