1. Pon el aceite de oliva y la mantequilla en un cazo de material no reactivo. En cuanto se haya derretido la mantequilla, añade las cebollas, los jalapeños, el ajo y el jengibre. Remueve con frecuencia. Cocina hasta que las cebollas estén tiernas. Añade el concentrado de tomate, el pimentón y el garam masala a la mezcla de cebolla. Remueve hasta que quede bien mezclado. Cocina durante 2 minutos.
2. Añade el caldo de pollo, la nata espesa y los tomates. Lleva a ebullición. Deja cocer a fuego lento durante 20 minutos. Remueve con frecuencia. En pequeñas tandas, introduce la salsa en una batidora a la que le hayas quitado la tapa central. Coloca un trozo de papel de cocina sobre el orificio para que salga el vapor. Tritura hasta obtener una textura homogénea. Vuelve a verterla en una cacerola limpia de material no reactivo. Lleva a ebullición. Cocina a fuego lento durante 20 minutos. Guárdala en un recipiente de almacenamiento de material no reactivo. Tápala, etiquétala, ponle la fecha y guárdala en la nevera hasta que la necesites. Recalienta las raciones según sea necesario.
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