Lava las lentejas en un colador de malla bajo agua fría hasta que el agua salga clara. Resérvalas.
Mezcla las lentejas con 1 qt. de agua en un recipiente hermético. Déjalas en remojo durante 6 horas a temperatura ambiente.
Escurre las lentejas en un colador de malla y enjuágalas con agua fría para eliminar los restos de almidón.
Tritura la mezcla de lentejas a pulsos en una batidora Vitamix o similar.
Prepara una masa suave y espesa añadiendo agua fría (unas 10 onzas) poco a poco, con la batidora a máxima potencia.
Raspa los lados de la batidora para que la mezcla quede bien triturada y sin grumos.
Mezcla con unas varillas el puré de lentejas y la harina de arroz tamizada en un bol grande de acero inoxidable.
Añade el agua restante (14 oz.) y bate hasta que quede una mezcla homogénea.
Deja que la mezcla fermente colocándola en un recipiente no reactivo con un volumen aproximadamente el doble que el de la masa. Cúbrela con film transparente y déjala reposar a temperatura ambiente durante toda la noche. NOTA: La masa no estará lista hasta que se aprecien burbujas de aire por toda la masa. Esto podría tardar dos días (o si la temperatura ambiente es más cálida).
Guarda en la nevera la masa fermentada hasta que la vayas a utilizar para servir.