1. Lava las lentejas blancas bajo el agua fría en un colador de malla fina hasta que el agua salga clara. Escúrrelas y resérvalas.
2. En un recipiente, mezcla las lentejas con 1 qt. de agua y déjalas en remojo durante 6 horas a temperatura ambiente.
3. Escurre las lentejas en un colador de malla y enjuágalas con agua fría para eliminar los restos de almidón.
4. En una batidora Vitamix o similar, añade la mezcla de lentejas y tritura a pulsos hasta obtener un puré.
5. Pon la batidora a máxima potencia y ve añadiendo poco a poco un chorrito de agua fría hasta que se forme una masa muy suave y espesa. Se necesitan unas 10 onzas de agua, y es recomendable añadirla poco a poco para conseguir un puré de lentejas espeso.
6. Raspa los lados de la batidora para que la mezcla quede bien triturada y sin grumos.
7. En un bol grande de acero inoxidable, bate el puré de lentejas y la harina de arroz tamizada hasta que quede todo bien mezclado. Añade 14 oz. de agua y bate hasta que quede una mezcla homogénea.
8. Vierte la masa en un bol de cristal o en un recipiente grande no reactivo. Cúbrela con film transparente y déjala a temperatura ambiente durante toda la noche. Asegúrate de que el recipiente tenga al menos el doble de volumen que la masa, ya que esta se expandirá durante la fermentación.
9. La fermentación habrá finalizado cuando la masa se haya espesado y haya formado burbujas de aire apreciables. Dependiendo de las condiciones, el proceso puede durar dos días.
10. Una vez fermentada, guarda la masa en el frigorífico en un recipiente transparente con tapa hasta el momento de servirla. Asegúrate de que haya espacio suficiente en el recipiente para que la masa siga expandiéndose.
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