1. No peles las zanahorias, pero retira las partes estropeadas. Si las zanahorias son gruesas, córtalas por la mitad a lo largo. Corta las zanahorias al bies en rodajas de 1 1/2” de grosor. Colócalas en un bol de acero inoxidable.
2. Rocía las zanahorias con aceite de oliva. Mézclalas hasta que queden bien cubiertas. Sazona con sal y pimienta.
3. Coloca las zanahorias en una bandeja de horno forrada con papel de horno, formando una sola capa. Introdúcelas en un horno de convección a 350 °F. Ásalas durante 15-20 minutos o hasta que estén ligeramente caramelizadas y tiernas. Déjalas enfriar. Pásalas a un recipiente hermético, etiquétalo, ponle la fecha y guárdalo en la nevera hasta que lo necesites.
4. Para recalentar, colócalo en una bandeja de horno metálica. Vierte un poco de agua en la bandeja. Métela en un horno de convección a 350 °F. Déjala entre 3 y 4 minutos o hasta que se haya calentado por completo.
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