1. Pela, limpia y corta las cebollas por la mitad. Corta las cebollas en rodajas de aproximadamente 1/16” de grosor, sin que queden pegadas entre sí.
2. Mezcla el agua, el vinagre, el azúcar y la sal en una cacerola. Bate hasta que el azúcar y la sal se hayan disuelto. Llévalo a ebullición.
3. Añade las cebollas al líquido hirviendo y remueve para que se impregnen bien.
4. Deja que las cebollas y el líquido del encurtido vuelvan a hervir a fuego lento, tapa la olla y retírala del fuego.
5. Vierte las cebollas en un recipiente hermético y déjalas enfriar.
6. Tapa el recipiente y guárdalo en la nevera durante 24 horas. Escúrrelo antes de utilizarlo.
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