Para los pacientes hospitalizados y las personas mayores que residen en centros asistenciales, poder comer por sí mismos mejora su calidad de vida. Quienes eligen qué comer y disfrutan de la experiencia suelen comer más, lo que favorece la recuperación y el bienestar mental.
Los utensilios de comida de mano y los dispositivos de adaptación son dos formas en que los cuidadores pueden fomentar la autonomía a la hora de comer, lo que ayuda a prevenir la pérdida de peso no deseada y otras consecuencias negativas. A continuación, analizamos cada uno de ellos con más detalle:
La importancia de la comida para llevar
Los problemas de salud y el deterioro cognitivo pueden afectar a la capacidad de una persona para comer con facilidad. Comer puede ser una auténtica tortura para alguien que no es capaz de sacar los cereales que flotan en el cuenco o de mantener la cuchara firme al llevársela de la mesa a la boca.
A menudo, las personas con estas dificultades se resisten a comer o dejan de acudir al comedor, afirma Tiffany Nabozny, dietista registrada (RD) y nutricionista titulada (LD), del Centro de Recursos Nutricionales de Gordon Food Service. Como consecuencia, el consumo de alimentos disminuye, lo que provoca pérdida de peso, riesgo de infección y un retraso en la cicatrización de las heridas. Además, las personas se pierden el aspecto social de comer con amigos. Ella sugiere alimentos portátiles y del tamaño de un bocado para que las personas puedan comer sin cubiertos o coger la comida y comerla donde se sientan cómodas, lo que también se conoce como «alimentos para comer con las manos»:
- Bocadillos de desayuno
- Cápsulas para magdalenas
- Empanadas
- Frittatas de espaguetis con espinacas
- Bocaditos de macarrones con queso y atún
- Cake pops
- Batidos
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La importancia de los equipos de adaptación
Levantar una cuchara o manejar un tenedor y un cuchillo es algo natural para la mayoría de las personas. Cuando esas habilidades se ven mermadas, los responsables de los servicios de restauración en el ámbito sanitario y de la atención a las personas mayores deben ser conscientes de cómo pueden ayudar los cubiertos, la vajilla y las tazas adaptadas.
Estas herramientas no solo evitan la incomodidad de tener que recurrir a alguien para que ayude a comer, sino que también mejoran la seguridad al favorecer una posición adecuada de la cabeza y el cuello al tragar y al controlar la cantidad que se ingieren.
“El objetivo es conseguir que la persona coma, y la palabra clave es ”persona”», afirma Samantha Thelen, directora regional de operaciones de Leisure Living, con sede en Míchigan. Cada persona responde mejor a unas herramientas u otras.
Recomienda utilizar platos con bordes levantados o protectores de plato, o incluso cuencos con forma de cuchara, para ayudar a las personas con dificultades motoras a llevar la comida al tenedor o a la cuchara. También aconseja utilizar platos de colores que contrasten con los alimentos para ayudar a quienes tienen problemas de visión o de concentración.
A continuación se indican otras herramientas adaptadas que facilitan la alimentación autónoma:
Platos. Los platos con compartimentos separan los alimentos y facilitan servir la comida.
Utensilios. Los mangos reforzados y de fácil agarre, o bien los mangos angulados y giratorios, ayudan a las personas con problemas de destreza.
Tazas y vasos. Los recipientes, fáciles de sujetar y con dos asas, permiten controlar el flujo de líquido hacia la boca; los recortes en forma de nariz facilitan que las personas con dificultades de movilidad articulatoria se lleven la taza a los labios.
Pajitas. Las pajitas adaptadas, más largas y flexibles, permiten a las personas beber por sí mismas.
Manteles individuales. Los manteles individuales o los cubremesas antideslizantes mantienen los platos al alcance de la mano.
Fomentar la autoestima
Adaptar la atención a las necesidades de cada persona no solo mejora la calidad de vida, sino que también cumple con los requisitos de la atención centrada en la persona que exige la norma definitiva de los Centros de Servicios de Medicare y Medicaid (CMS).
Dar a las personas el control sobre actividades cotidianas y normales, como comer, no solo les ayuda a obtener las calorías y los nutrientes que necesitan, sino que también les ayuda a mantener su dignidad y su sentido de identidad.


