Cada día, los consumidores estadounidenses depositan su confianza en manos de millones de empleados que preparan nuestra comida. Eso no es nada malo, teniendo en cuenta que el 87% de los empleados del sector de la restauración afirman que servirían a sus propias familias lo que preparan. Sin embargo, el panorama reciente del sector de la restauración se ha visto saturado de noticias sobre cadenas de restaurantes muy conocidas que se enfrentan a problemas de intoxicaciones alimentarias. ¿Cómo es posible que esto ocurra si los empleados que preparan la comida están seguros de que se la servirían a sus familias? Por lo general, se trata de una idea errónea sobre cómo se propagan las intoxicaciones alimentarias.
El norovirus —conocido comúnmente como “gripe intestinal”— se transmite fácilmente por contacto de mano a mano. También es la principal causa a nivel nacional de brotes de enfermedades de origen alimentario provocados por alimentos contaminados. No es difícil entenderlo cuando, según un estudio reciente, más de la mitad de los trabajadores del sector de la restauración afirman que “siempre” o “con frecuencia” acuden al trabajo aunque estén enfermos.
Estas son las tres razones principales por las que los empleados del sector de la restauración acuden al trabajo cuando están enfermos:
- No querían defraudar a sus compañeros de trabajo
- No poder permitirse perder parte de su salario
- Y sin creer que sean contagiosos
Por eso, la formación en seguridad alimentaria es fundamental para ayudar a tus empleados a comprender los peligros de acudir al trabajo estando enfermos. Puede que no puedas ofrecerles bajas por enfermedad remuneradas, pero sí puedes explicarles los riesgos de trabajar estando enfermos, como contagiar a otros empleados o a los clientes. Explícales que, si la enfermedad se propaga por todo el establecimiento, es posible que este tenga que cerrar y que ninguno de los empleados cobre su salario. Y, por último, es importante proteger la reputación del establecimiento como un lugar que cumple con las directrices fundamentales de seguridad alimentaria.
Incluye información sobre la prevención de las enfermedades transmitidas por los alimentos en la formación de todos los empleados. Explica los síntomas del norovirus para ayudar a los empleados a comprender cuándo podrían estar propagando una enfermedad transmitida por los alimentos. Algunos síntomas típicos son la diarrea, los vómitos, las náuseas, el dolor de estómago, la fiebre, los dolores de cabeza y los dolores musculares.
Los empleados deben comunicar cualquier síntoma de enfermedad al responsable, ya que se les impedirá o se les prohibirá trabajar con alimentos.
El norovirus puede propagarse rápidamente, sobre todo a través de los empleados que tocan con las manos desnudas alimentos listos para el consumo (como frutas y verduras crudas). Dado que las partículas del virus pueden sobrevivir en superficies como los pomos de las puertas y los interruptores de la luz hasta dos semanas, es muy importante llevar a cabo una limpieza y una desinfección adecuadas.
Para prevenir la propagación del norovirus, insista a sus empleados en la importancia de estas prácticas:
- Practica una higiene de manos adecuada; cuándo y cómo lavarse las manos
- Lava las frutas y verduras, sobre todo las que se consumen sin más.
- Informa a la dirección de cualquier signo o síntoma de enfermedad.
- Restringir o impedir que los empleados enfermos trabajen con alimentos
- No sirvas comida si tú o alguien de tu casa está enfermo
- Recuerda que una persona es contagiosa durante los primeros días tras haber pasado la enfermedad.
- Limpia y desinfecta las superficies contaminadas. Utiliza una solución de lejía con una concentración de entre 1.000 y 5.000 ppm u otro desinfectante homologado por la Agencia de Protección Ambiental como eficaz contra el norovirus.
Para obtener más información sobre la formación en seguridad alimentaria, ponte en contacto con el Centro de Recursos Nutricionales enviando un correo electrónico a nrc@gfs.com.


