El 22 de diciembre de 2017, el presidente Donald Trump promulgó la Ley de Recortes Fiscales y Empleo, considerada como la reforma más importante del código tributario de EE. UU. en los últimos 30 años. Doug Owens, responsable del segmento comercial de Gordon Food Service, y Michelle Higginson, directora de Fiscalidad y Tesorería, analizan las implicaciones más importantes de esta legislación para los operadores del sector de la restauración.
Owens: Michelle, ¿cuándo entraron en vigor los cambios fiscales?
Higginson: En general, la mayoría de las disposiciones entraron en vigor el 1 de enero de 2018. En lo que respecta a los particulares, las empresas tenían hasta el 15 de febrero para actualizar las nuevas tablas de retención del impuesto sobre la renta, que determinan el salario neto que sus empleados cobran cada período de pago.
Owens: ¿Qué cambios son los que tienen un mayor impacto potencial para los operadores?
Higginson: Hay dos disposiciones clave que queremos destacar para los operadores, relacionadas con la “amortización acelerada” y las reducciones de tipos impositivos; en concreto, el impacto que esto tiene para las entidades de traspaso.
Owens: Vamos a verlas una por una. ¿En qué consiste la amortización acelerada?
Higginson: En virtud de la nueva ley, las empresas pueden acogerse a la amortización íntegra; es decir, pueden amortizar (deducir) el 100 % de su inversión en activos que cumplan los requisitos en el año en que se adquieran.
Otro cambio: ahora se aplica una amortización del 100 % tanto a la adquisición de activos de segunda mano que cumplan los requisitos como a la de activos nuevos.
Supongamos que en 2018 compras $100 000 en equipamiento de cocina. Podrás deducir ese importe íntegro en tu declaración de la renta de 2018. El hecho de no tener que esperar a obtener el beneficio fiscal a lo largo del tiempo te reporta una ventaja en términos de valor del dinero en tiempo real.
Otro matiz importante es que esta disposición tiene, de hecho, carácter retroactivo hasta el 27 de septiembre de 2017. Por lo tanto, cualquier bien que cumpla los requisitos y que se haya adquirido y puesto en servicio después de esa fecha puede amortizarse íntegramente. La ley prevé una amortización del 100 % hasta 2023, momento en el que se reducirá en 20 puntos porcentuales cada año, hasta su eliminación en 2027.
Owens: Parece una oportunidad de inversión para los propietarios que deseen mejorar sus operaciones. ¿Qué hay de las reducciones de tipos y el impacto en las entidades de traspaso? ¿Cómo puede eso beneficiar a los operadores?
Higginson: La Ley de Recortes Fiscales y Empleo redujo el impuesto sobre la renta de las sociedades del 35 % al 21 %. Sin embargo, la mayoría de las pequeñas empresas no suelen estar constituidas como sociedades anónimas. Están organizadas como entidades de «transferencia directa» o «transparencia fiscal»: en lugar de que la empresa pague impuestos sobre sus propios ingresos, los beneficios (o pérdidas) se transfieren al propietario, quien los declara en su declaración de la renta personal.
Aunque se aplicaron algunas reducciones a los ingresos personales, en general siguen tributando a un tipo más elevado que el nuevo tipo del 21 % aplicable a las sociedades. Por ello, varios miembros del Congreso hicieron una gran campaña para ampliar los beneficios fiscales a los propietarios y gestores individuales de estas empresas de transferencia directa.
En el proyecto de ley definitivo, la mayoría de estas empresas pueden deducir el 20 % de sus ingresos por entidades de transferencia. Aunque esto no les permite alcanzar por completo el nuevo tipo impositivo de sociedades, sí que les acerca más a él. Puede suponer un ahorro significativo para las sociedades de tipo S, las sociedades de responsabilidad limitada (LLC), las empresas unipersonales y otras entidades de transferencia.
Owens: ¿Significa eso que hay una estructura empresarial que resulta más adecuada que otra para los operadores del sector de la restauración?
Higginson: No necesariamente. Lo que ocurre es que las estructuras societarias y las de «pass-through» están ahora mucho más equiparadas, ya que el tipo impositivo de las sociedades es actualmente más bajo que el de las estructuras de «pass-through». Por lo tanto, esto cambia los aspectos que hay que tener en cuenta a la hora de optar por una entidad jurídica u otra. Por supuesto, hay muchos otros factores que hay que considerar a la hora de estructurar tu negocio.
Owens: ¿Qué deberían hacer los operadores para comprobar si pueden sacar partido de estos cambios?
Higginson: Al igual que con cualquier asunto fiscal, los empresarios deberían consultar con su asesor fiscal o contable para determinar el impacto de las nuevas reformas en su negocio. Conocer todos los datos y circunstancias puede permitir a su asesor determinar rápidamente si le resultaría beneficioso adquirir nuevos activos o modificar la estructura de su empresa. Por lo tanto, merece la pena realizar esta inversión simbólica.
Este material se ha elaborado únicamente con fines informativos y no pretende ofrecer asesoramiento contable, fiscal o jurídico, ni debe utilizarse como tal. Le recomendamos que consulte a sus propios asesores contables, fiscales y jurídicos.


