Ahora que la comida para llevar se está convirtiendo en algo cada vez más habitual e importante, es el momento de analizar detenidamente tu carta. Cada plato, incluso aquellos que se empaquetan en una caja para consumirlos más tarde, da una imagen de tu restaurante y de tu marca. Es hora de plantearte de forma estratégica tu programa de comida para llevar.
¿Por dónde empiezo?
La experiencia que viven tus clientes al entrar por primera vez en tu local les deja una impresión que, a menudo, determina si volverán. Lo mismo ocurre con la comida para llevar. Cada vez que se abre un envase de comida para llevar, el cliente se forma una impresión basada en lo que ve y en lo que prueba. Esto abre la puerta a un menú que funcione tanto para los clientes como para tu negocio. Aquí tienes tres aspectos del menú para llevar que debes tener en cuenta:
- Retira los artículos que no se transportan bien.
- Elimina los platos que sean complicados de preparar o que requieran mucho trabajo.
- Promociona los platos estrella de tu carta: son muy populares y tienen un margen elevado.
Echa un vistazo detenidamente al menú
Prueba los elementos del menú tal y como lo haría un cliente y comprueba por ti mismo en qué medida reflejan o potencian tu marca. A la hora de evaluarlos, hazte estas dos preguntas:
¿Se transporta bien?
Muchos alimentos fritos pierden su textura crujiente y se empapan. Lo mismo ocurre con los bocadillos rellenos de condimentos. ¿Nachos? No es la mejor idea: el queso se vuelve gomoso al enfriarse. Entre los platos que se transportan bien se incluyen los para compartir, como los platos combinados o los alimentos con salsas sustanciosas. Los platos para compartir resultan atractivos porque la gente suele pedir comida para llevar no solo para sí misma, sino también para otros. Una forma estupenda de determinar qué platos dan la talla es preguntarte: “¿Se transporta y se recalienta bien este plato, como si fueran las sobras de ayer?”.”
¿Te parece apetecible?
La presentación de la comida para llevar suele pasarse por alto con facilidad. Es bueno recordar que la gente come primero con los ojos, así que empaqueta la comida con esmero y cuidado. Cuando se abre una caja de comida para llevar y el contenido se ha desplazado hacia un lado formando un charco, es casi seguro que el cliente no volverá a pedir. Coloca los condimentos y las guarniciones en recipientes o compartimentos separados para lograr una presentación atractiva.
He aquí por qué es importante
Quizá tengas que ajustar un poco tu menú, pero los platos deben tener el mismo aspecto y saber igual de bien al sacarlos de la caja que cuando se sirven en un plato en la mesa. Cuando ofreces calidad, consistencia y una buena relación calidad-precio, los clientes lo notan. Y volverán a pedir comida para llevar en los establecimientos que destaquen.
— Escrito por Derek Seigfried, especialista culinario de Gordon Food Service


