Tu menú es la única herramienta de marketing que verán el 100 % de tus clientes. Eso lo convierte en un activo increíblemente valioso y muy eficaz para tu negocio. Un menú bien diseñado no solo vende comida, sino que también define tu marca y te hace destacar en un mercado saturado.
Antes de diseñar (o rediseñar) físicamente tu menú, debes fijar objetivos por ello, tener en cuenta las tendencias relevantes y completar un análisis completo de tu menú actual (si procede). Combina todo ello con estos principios básicos y estarás en el buen camino para diseñar menús con éxito.
1) Dirigir la mirada
Los clientes echan un vistazo rápido a los menús en lugar de leerlos de principio a fin. Los primeros y últimos platos suelen despertar más interés, así que coloca allí tus platos más rentables. La gente presta más atención a las páginas interiores de los menús de varias páginas, así que destaca allí tus platos estrella. La última página de estos menús suele pasarse por alto, así que, si tienes que usarla, resérvala para el desayuno, los platos infantiles, los postres o las bebidas.
Utiliza el color y los elementos gráficos para llamar aún más la atención. Algo tan sencillo como enmarcar tus productos estrella puede atraer la mirada. Otras estrategias eficaces son resaltar con sombreado los nombres y las descripciones de los productos estrella, y utilizar iconos o símbolos para indicar “especialidades” o “clásicos”.”
2) Elige bien tus palabras
Los clientes toman sus decisiones de compra basándose en los nombres y las descripciones que les proporcionas. Los adjetivos regionales y otros adjetivos descriptivos aportan valor añadido y pueden impulsar las ventas de forma espectacular. Es probable que “frijoles rojos y arroz al estilo cajún tradicional” se venda mejor que “frijoles rojos y arroz”.”
Los detalles de la preparación, como “a la brasa de mezquite”, y los descriptores sensoriales, tales como “fresco” y “tierno”, ayudan a crear una imagen que hace la boca agua. Merece la pena destacar el origen de los ingredientes, los sabores característicos y el tamaño excepcional de las raciones. Los consumidores actuales —especialmente los millennials— responden favorablemente a los descriptores relacionados con la sostenibilidad, por lo que “local”, “ecológico”, “respetuoso con los animales” y “sin transgénicos” son palabras clave.
Limítate a descripciones de 15 palabras como máximo (preferiblemente menos) para no abrumar a los comensales, y haz que tus menús sean breves. Recuerda que los consumidores actuales tienen un mayor conocimiento sobre alimentos y técnicas culinarias, por lo que debes ser totalmente preciso en tus descripciones.
3) Ten en cuenta las fotos
Los restaurantes de lujo suelen evitar incluir fotografías en la carta, pero unas cuantas fotos pueden suponer un aliciente para impulsar las ventas en las cartas de los locales más informales. Úsalas con moderación; es mejor incluir una foto grande por categoría que una pequeña junto a cada plato. Las imágenes coloridas y de alta calidad son imprescindibles. Es imprescindible que el plato que se sirva en la mesa tenga el mismo aspecto que el de la fotografía.
4) No muestres los precios
Quieres que los clientes se centren en tu comida, no en tus precios. No llames la atención sobre los precios con el signo del dólar u otros símbolos monetarios. No los coloques en una columna a lo largo del lado derecho de tu menú; eso invita a comparar precios. En su lugar, coloca el precio de forma discreta al final de la descripción de cada plato, con el mismo tipo de letra y tamaño.
Redondea los precios al cuarto más cercano para los artículos por debajo de $5; por ejemplo, $2,15 pasaría a ser $2,25. Para los artículos por encima de $5, redondea los precios al alza en incrementos de hasta 50 céntimos; así, $10,60 pasaría a ser $10,99. Respeta siempre la regla de los 99 céntimos: $10,99 se percibirá como una mejor relación calidad-precio que $11,00.
Protege tu marca
Tu menú debe transmitir tu marca. Pide a alguien que nunca haya estado en tu restaurante que lo describa basándose únicamente en tu menú impreso. Si su descripción no se ajusta en absoluto a la realidad, es posible que tu menú tampoco lo haga.
Un menú bien redactado, organizado con cuidado y con un diseño atractivo atrae al subconsciente y anima a la gente a ceder a sus impulsos. Y eso maximizará tus beneficios y reforzará tu marca.


