“Cenar al aire libre es sinónimo de verano: no hay mejor manera de disfrutar del paisaje de una ciudad, ya sean vistas urbanas o vistas al mar, que sentarse en una mesa al aire libre”, afirma Caroline Potter, directora de restauración de OpenTable.
Además de ofrecer la oportunidad de añadir más mesas —y, por lo tanto, más ingresos potenciales— a tu restaurante, la comida al aire libre, si se hace bien, aporta un elemento importante que buscan los consumidores: una experiencia de brunch.
Lo fresco mola
Si hace buen tiempo para estar en la terraza, probablemente sea la época del año en la que abundan los productos frescos. Para el brunch, quizá eso signifique huevos frescos y beicon, o grandes y jugosas rodajas de tomate sobre tostadas de primera calidad y huevos Benedict. Quizá incluso puedas cultivar tus propias hierbas aromáticas (o un productor local) para añadir a las tortillas y los picadillos.
Bebidas artesanales… y comida artesanal
¿Qué tienen en común los brunch y las comidas al aire libre? ¡Un creciente interés por las bebidas divertidas y chispeantes! Crea tu propia bebida artesanal, quizá un cóctel con sirope casero o una deliciosa barra de Bloody Mary.
A lo familiar
Los expertos afirman que una de las principales tendencias es la búsqueda de la conexión y la comunidad, a través de las comidas compartidas. El ambiente más relajado, propio tanto del brunch como de las comidas al aire libre, hace que este sea el momento perfecto para crear un menú para compartir.
Crear un ambiente acogedor
Al igual que hiciste con la zona de asientos interior, la zona de asientos exterior también debe resultar cómoda para tus invitados. Los toques de color están de moda, y no te olvides de las sombrillas u otros elementos que proporcionen sombra.
Aprovechando el ambiente relajado y festivo que crean de forma natural tanto el brunch como las comidas al aire libre, tú serás quien diseñe esa experiencia, llena de factor sorpresa, que atraiga a los comensales de hoy en día.


