Acompáñanos en «Behind the Table» con Supperland, en Charlotte, Carolina del Norte. Jamie Brown y su marido, Jeff Tonidandel, abrieron Supperland en dos edificios que en su día fueron iglesias y que se construyeron en Carolina del Norte en 1948.
“Es un espacio sencillamente magnífico. En cuanto entras, te deja boquiabierto”.”
“Hay muchos detalles sutiles que la gente puede pasar por alto. Hemos fabricado a mano aquí mismo las 40 mesas, y después decidimos diseñar nuestra propia línea de vajilla”, afirma Jeff.
Su colección de platos está decorada con flores y un montón de pájaros y animales. Tanto Jamie como Jeff señalan que no hay prácticamente ninguna pieza de vajilla que no se haya pensado detenidamente y diseñado a propósito.
“La cocina al estilo Supperland es la de un asador inspirada en las comidas compartidas de las iglesias del sur”, explica Savannah Foltz, jefa de pastelería de Supperland.
Este restaurante especializado en carnes, inspirado en las comidas compartidas de las iglesias del sur, se caracteriza por el uso de la leña y el ahumado, aunque también ofrece platos como la ensalada «ambrosía».
“Gran parte de lo que hacemos se inspira en la cocina de las montañas Blue Ridge, en Carolina del Norte, y en el estilo de los Apalaches, que son mis raíces. Así que vuelvo atrás y me fijo en cosas como lo que solía preparar mi abuela, e intento partir de ahí para mejorarlo e incorporar esos ingredientes locales”, explica Savannah.
“El helado de pudín de plátano que tenemos ahora mismo en la carta tiene mucho éxito entre los clientes. No doy abasto para reponerlo”, continúa.
El personal de Supperland explica que el trabajo en equipo es uno de los aspectos más importantes de su restaurante. Este trabajo en equipo debe extenderse no solo de persona a persona, sino también a toda la operación en su conjunto. Necesitan contar con sistemas que hagan que la experiencia de cada comensal resulte fluida y sencilla, pero hay mucho trabajo detrás para garantizar que así sea.
“Con nuestros proveedores, lo más importante es la comunicación. Buscamos nuevos productos a diario y semanalmente, pero también tenemos productos que llevamos pidiendo desde hace dos años hasta ahora. La coherencia en la comunicación sobre los productos y los precios es realmente lo que nos ayuda, para que podamos seguir gestionando nuestro negocio y saber qué va a pasar cada día”, explica Jon Rosenburg, director general.
“Mucha gente abre un restaurante porque quiere cocinar y quiere ofrecer su comida al público, pero si la gente no tiene algún tipo de vínculo personal con ese lugar, es difícil que el negocio crezca a partir de ahí”, afirma Jamie.






