La propagación de la COVID-19 se ha ralentizado lo suficiente como para que los centros sanitarios y las residencias de la tercera edad estén reanudando algunas de sus actividades habituales. El sector de la restauración es uno de los ámbitos que se está adaptando a la nueva normalidad. El reto consiste en garantizar la seguridad al tiempo que se ofrecen comidas de alta calidad, nutricionalmente equilibradas y deliciosas.
A medida que cumplir con la normativa, los responsables de los servicios de restauración están analizando las operaciones diarias y los puntos de servicio, aplicando las mejores prácticas en cuatro áreas principales:
1. Planificación de menús
El menú es lo primero, ya que influye en muchas otras decisiones, como las necesidades de equipamiento, los nuevos procedimientos, la dotación de personal y la formación. Ante posibles limitaciones en cuanto al número de empleados y la disponibilidad de alimentos, ten en cuenta lo siguiente:
- Centrarse en los platos del menú que más gustan a los clientes, al tiempo que se optimiza la variedad
- Mantener la flexibilidad del menú para hacer frente a la escasez de productos
- Modificar o eliminar las opciones de “platos preparados al momento”
- Probar las opciones del menú para llevar
2. Procedimientos internos
Las cocinas son espacios reducidos y cuentan con muchos elementos móviles. Es más importante que nunca trabajar de forma segura y eficiente.
- Aumentar la frecuencia de limpieza y desinfección
- Limitar el personal al que se le permite el acceso a la cocina (es decir, separar al personal de cocina del de sala)
- Establecer una zona de desinfección y higienización de los carros de reparto
3. Procedimientos de atención al público
Sigue las normas establecidas por los expertos en salud y los responsables gubernamentales a la hora de reabrir los comedores.
- Comidas en grupo
- Rediseñar la distribución de los asientos para cumplir con las normas de distanciamiento social y aforo
- Utiliza un sistema de pedidos por adelantado para reducir al mínimo el tiempo que los comensales pasan en el comedor.
- Controlar a los comensales antes de que accedan al comedor
- Zonas de autoservicio (si está permitido y decides mantenerlas abiertas)
- Asegúrate de que haya mamparas protectoras contra los estornudos instaladas
- Designa a un miembro del equipo para que sirva la comida
- Insistir en que se utilicen platos limpios en las visitas posteriores
- Servicio de comida en la habitación
- Utiliza un proceso de contacto mínimo para tomar los pedidos de comida
- Utiliza carritos portátiles con compartimentos de calentamiento y refrigeración para transportar las comidas.
- Permitir que el personal de enfermería reparta las comidas y recoja las bandejas de las habitaciones de pacientes con COVID-19
- Minorista
- Retira las mesas y las sillas y utiliza señales para regular el flujo de personas
- Ofrecer un proceso de pedidos por adelantado a través del móvil
- Utiliza mamparas de plexiglás en las cajas y ofrece la posibilidad de pagar sin contacto
4. Seguridad de los empleados
Ahora es el momento de promover la seguridad para evitar que los miembros del equipo pongan en riesgo su salud y tu capacidad para prestar servicio a los pacientes y residentes.
- Realiza un control de los empleados antes de cada turno, de acuerdo con tu política de salud.
- Mándalos a casa si presentan o comunican síntomas. Sigue la política de reincorporación al trabajo de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) para su regreso.
- Reforzar las normas de higiene personal y de lavado de manos


