A los restaurantes se les ha concedido una flexibilidad temporal en el cumplimiento de la Ley de etiquetado de menús durante la crisis de la COVID-19.
La Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) ha anunciado esta semana que es consciente de las dificultades a las que se enfrentan los propietarios de restaurantes durante esta pandemia. Dado que los menús de los restaurantes se han adaptado para ofrecer únicamente comida para llevar y a domicilio, se ha flexibilizado la normativa que exige indicar la información calórica en los menús y en los carteles de los menús.
Según el Página web de la FDA: “La política está destinada a permanecer en vigor únicamente mientras dure la emergencia de salud pública relacionada con la COVID-19 declarada por el Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS), incluidas las prórrogas que pueda establecer el secretario del HHS”.”
Se necesita tiempo para probar y calcular los platos del menú. La resolución del Gobierno federal reconoce que los hosteleros se han visto obligados a modificar repentinamente sus recetas para poder seguir considerándose un negocio esencial en sus comunidades.
El Ley sobre el etiquetado de menús, que entró en vigor el 7 de mayo de 2018, se aplica a los restaurantes con 20 establecimientos o más que operen bajo el mismo nombre y ofrezcan platos similares en su carta. Esto afectó principalmente a muchas cadenas y grupos de restaurantes, aunque muchos establecimientos más pequeños también facilitaron información sobre el contenido calórico y nutricional como un servicio para responder a las preocupaciones de los clientes en materia de salud.


