Décadas de investigación han arrojado resultados prometedores que nos ayudan a comprender cómo determinados alimentos influyen en la salud cerebral. Los alimentos que más se mencionan en relación con la salud cerebral son aquellos con propiedades antioxidantes (verduras crucíferas, frutos rojos, etc.) y con altos niveles de ácidos grasos omega-3 (pescado, aceite de oliva y otros aceites, semillas de chía, soja, etc.).
Sin embargo, están surgiendo nuevos estudios que relacionan nutrientes que normalmente no se asocian con la mejora o el deterioro cognitivo. Para ayudar a comprender estas relaciones, le hemos planteado algunas preguntas clave al Dr. Jim Painter, ponente de renombre nacional en el ámbito de la ciencia nutricional de vanguardia, del Centro de Ciencias de la Salud de la Universidad de Texas en Houston.
¿Cómo afecta al cerebro el exceso de azúcar en la dieta?
El azúcar añadido en la dieta aumenta el colesterol LDL, también conocido como colesterol «malo». El colesterol LDL puede dañar las arterias del cerebro. El Dr. Painter explica esta relación en el vídeo que aparece a continuación.
¿Cuál es tu mejor consejo en cuanto a hábitos alimenticios y salud cerebral?
El mejor consejo del Dr. Painter gira en torno al cuidado de la microbiota intestinal, es decir, las bacterias que habitan en el tracto digestivo. Al consumir alimentos ricos en fibra, alimentas a las bacterias beneficiosas. Estas producen butirato, una sustancia que, según se ha demostrado, tiene efectos neuroprotectores. Mira la respuesta del Dr. Painter para obtener más detalles.
Las diferentes fuentes de fibra aportan distintos niveles de butirato, por lo que conviene ser selectivo a la hora de elegir alimentos ricos en fibra para aumentar los niveles de butirato. Entre las mejores opciones se encuentran determinados almidones, como los cereales integrales y las legumbres, y los fructooligosacáridos (FOS), presentes en alimentos como los plátanos, las cebollas y los espárragos.
¿Cuándo se debería empezar a comer para cuidar la salud cerebral?
¿A qué edad deberíamos empezar a incorporar estos hábitos alimenticios saludables? ¿Hay alguna edad en la que sea demasiado pronto o demasiado tarde para empezar? El Dr. Painter afirma que nunca es demasiado pronto (ni demasiado tarde) y que hay que empezar hoy mismo.


