A estas alturas, ya habrás oído la noticia: a partir del 1 de octubre, los restaurantes que no utilicen lectores de tarjetas EMV en caja serán responsables de las transacciones fraudulentas realizadas con tarjetas de crédito dotadas de chip EMV.
Aunque esto suene inquietante, no existe ninguna obligación gubernamental que obligue a los restaurantes a cambiar a un lector de tarjetas EMV. Aun así, tu negocio debería preocuparse por el fraude con tarjetas de crédito. Es costoso tanto para tu negocio como para tus clientes. Que el cambio a un lector EMV sea adecuado para tu negocio depende de muchos factores, pero aquí tienes tres razones por las que deberías prestar atención a esta nueva tecnología.
Tres razones por las que deberías plantearte cambiar a un lector de tarjetas EMV
1. Todo fraude hace daño
Puede que tu empresa no sufra pérdidas por tarjetas fraudulentas con mucha frecuencia, pero en cuanto sea tú quien tenga que hacerse cargo del pago —y no los bancos ni las entidades emisoras de tarjetas de crédito—, notarás la carga económica, sea cual sea su cuantía.
Si regentas un puesto de perritos calientes o una pequeña cafetería, es posible que unas pocas compras fraudulentas no te dejen en la ruina, pero con el tiempo van sumando. Si diriges un negocio de catering u organizas cenas para grandes reuniones, sufrir un solo caso de fraude podría resultarte devastador.
En cualquier caso, el coste correrá a tu cargo. Por eso, ahora es el momento ideal para comparar el coste de las compras fraudulentas con el coste de actualizar tu sistema de punto de venta a uno con lectores EMV. Consulta con tu proveedor actual de sistemas de punto de venta sobre las opciones de lectores EMV, o pide consejo a tu especialista en desarrollo de clientes de Gordon Food Service sobre cuál es el mejor momento para realizar el cambio y analiza las opciones de actualización.
2. EMV es el nuevo estándar
Otra buena razón para interesarse por la tecnología de tarjetas EMV es que representa el futuro del sector de los pagos con tarjeta. EMV son las siglas de Europay, Mastercard y Visa, las tres grandes empresas responsables de crear un nuevo estándar de seguridad global para las transacciones con tarjeta de crédito. Se utiliza ampliamente fuera de Estados Unidos y ha sido adoptado por Mastercard, Visa, Discover, American Express y otras entidades. Con el tiempo, sustituirá al sistema de banda magnética que aún prevalece en Estados Unidos. Esta infografía de Visa muestra la cronología de EMV y cómo afectará la transición a los comerciantes y a los consumidores.
En un futuro próximo, la tecnología EMV será habitual. Todas las tarjetas de crédito y débito nuevas emitidas por las principales entidades emisoras de tarjetas de crédito y bancos llevan incorporado un chip EMV. Los consumidores se acostumbrarán rápidamente a utilizar estas tarjetas, y sus características de seguridad reforzarán su popularidad. Al fin y al cabo, la demanda de los clientes puede ser la razón más importante para llevar a cabo el cambio.
3. La tecnología EMV es un obstáculo para los delincuentes, pero te facilita la vida a ti
Las tarjetas de crédito EMV incorporan un chip informático con capacidad de procesamiento suficiente para ejecutar aplicaciones y algoritmos que utilizan criptografía. Se trata, básicamente, de una clave sofisticada que desbloquea la información y permite que una tarjeta EMV asigne un código digital único a cada transacción. Cuando la tarjeta se inserta en la ranura de un lector EMV —un proceso conocido como «inserción de la tarjeta»—, se deja en su sitio mientras el chip de la tarjeta se comunica directamente con el banco para autenticar la transacción. El código cifrado que se comparte hace que la conexión entre el chip y el banco sea más segura. Además, dado que el código compartido por la tarjeta y el banco solo es válido una vez, los datos robados no pueden reutilizarse.
Cada vez son más los clientes que disponen de tarjetas con chip. Una vez que decidas qué lector de tarjetas EMV te conviene más, las transacciones en el restaurante se realizarán de una de estas dos formas: chip y firma, o chip y PIN. A continuación te explicamos cómo funciona cada una:
Chip y firma
- Llegan la cuenta y el cliente entrega una tarjeta de crédito.
- El camarero coge la tarjeta y la introduce en el lector de tarjetas EMV, un proceso conocido como «insertar la tarjeta».
- La tarjeta “se comunica” directamente con la entidad emisora, y el camarero sigue las instrucciones que aparecen en pantalla.
- El camarero vuelve con la factura y el cliente la firma, dejando una propina si lo desea.
- El camarero añade la propina a la información de la transacción registrada.
- El restaurante cierra la transacción y devuelve la tarjeta al cliente.
Chip y PIN
- El camarero trae la cuenta a la mesa.
- Cuando el cliente está listo para pagar, el camarero le lleva un lector EMV portátil a la mesa.
- El cliente introduce la tarjeta, sigue las instrucciones, añade una propina opcional y, a continuación, introduce el PIN en el teclado del lector.
- El camarero finaliza la transacción, retira la tarjeta e imprime un recibo.
- Si se dividen las cuentas, cada cliente utilizará este método.
Mirando hacia el futuro: ahora es el momento
Estas tres razones —los costes del fraude, la evolución de las normas y la facilidad de uso— hacen que las tarjetas EMV y los lectores de tarjetas se vayan a generalizar cada vez más. En un sector que prospera gracias a mantenerse a la vanguardia de las tendencias y a aprovechar la innovación, no conviene que la próxima transición a EMV te pille desprevenido. Podría ser crucial para tu futuro financiero.
Los costes que conlleva la actualización de los sistemas de punto de venta podrían impedir que su empresa se incorpore al sistema antes del 1 de octubre. No obstante, debería empezar a informarse ahora mismo para decidir cuál es el momento adecuado para llevar a cabo la actualización. Su especialista en desarrollo de clientes de Gordon Food Service está preparado para analizar el cambio a la norma EMV y ofrecerle soluciones que le ayuden a que esta transición se produzca sin contratiempos.


