Si quieres saber si tu producto contiene trigo, aromatizantes y/o edulcorantes artificiales, solo tienes que consultar la etiqueta de ingredientes. Según la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA), estos ingredientes deben figurar obligatoriamente en la etiqueta. Sin embargo, si quieres saber si tu producto contiene organismos modificados genéticamente (OMG), tendrás que llamar al fabricante para obtener la respuesta.
¿Qué son los OMG?
Los organismos modificados genéticamente, u OMG, están suscitando un gran interés por parte de los consumidores, la industria y el Gobierno debido a su creciente uso en la cadena alimentaria y al debate público sobre la seguridad de estos productos.
Los OMG también se utilizan en la investigación, la producción de medicamentos, la terapia génica y la agricultura. En la agricultura, se pueden desarrollar cultivos modificados genéticamente para mejorar sus perfiles nutricionales, aumentar el rendimiento o mejorar la capacidad de un cultivo para prosperar en entornos difíciles. Los OMG no son una novedad y, de hecho, llevan ya más de 20 años formando parte de nuestra cadena alimentaria.
Según el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA), el maíz y la soja son los cultivos alimentarios modificados genéticamente (MG) más comunes en los EE. UU., y la mayor parte de ellos se utilizan como fuentes de ingredientes alimentarios y como piensos para animales. La FDA tiene en cuenta nuestra seguridad y, por ello, “los alimentos y los ingredientes alimentarios derivados de plantas transgénicas deben cumplir los mismos requisitos de seguridad establecidos en la Ley Federal de Alimentos, Medicamentos y Cosméticos (FD&C) que se aplican a los alimentos y los ingredientes alimentarios derivados de plantas cultivadas de forma tradicional”.”
Entonces, ¿a qué se debe toda esta polémica en torno a los OMG en nuestra cadena alimentaria?
La cuestión clave que se está planteando es si la FDA debería exigir su etiquetado, qué papel desempeñaría entonces el Gobierno y, en última instancia, el impacto que esto tendría en los agricultores que aspiran a alimentar a la población mundial.
Muchos países sí exigen este etiquetado e incluso aquí, en EE. UU., algunos estados, como Vermont, han aprobado una ley que exige el etiquetado de los alimentos modificados genéticamente disponibles para la venta al por menor a partir de julio de 2016. Obviamente, esto plantea dificultades a los fabricantes que distribuyen el mismo producto a varios estados.
La FDA sí apoya el etiquetado voluntario de los OMG y ha publicado unas directrices dirigidas al sector alimentario.
Hasta la fecha, no se han demostrado efectos nocivos en la población humana; sin embargo, varios colectivos de defensa afirman que los riesgos aún no se han identificado ni gestionado y desearían que se llevaran a cabo más investigaciones sobre el tema o, como mínimo, que el producto se etiquetara en consecuencia.


