Engrasa un molde tipo «bundt» o un molde redondo para tartas con mantequilla o aceite en aerosol para evitar que se pegue.
Corta cada galleta en cuartos para obtener trozos del tamaño de un bocado. Resérvalos.
En una sartén a fuego medio, cocina el chorizo hasta que se dore y esté bien hecho. Utiliza una cuchara de madera para desmenuzarlo en trozos más pequeños.
Una vez que el chorizo esté cocinado, sácalo de la sartén y colócalo en un plato cubierto con papel de cocina para que escurra el exceso de grasa.
En un bol grande, mezcla el chorizo cocido, los trozos de galleta, el queso cheddar rallado, la mantequilla derretida y las cebollas verdes picadas. Remuévelo todo hasta que quede bien mezclado.
Vierte la mezcla en el molde engrasado, distribuyéndola de manera uniforme.
Hornea en el horno precalentado a 345 °F (175 °C) durante 18 minutos, o hasta que el «monkey bread» esté dorado y bien cocido.
Saca la bandeja del horno y déjala enfriar unos minutos.