Las patatas fritas son lo más

Se miren como se miren, las patatas fritas con todo y la poutine son platos muy versátiles y sabrosos, muy apreciados en cualquier menú.   
Cesta con patatas fritas y salsas sobre una mesa de madera
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“¿Quieres patatas fritas con eso?”

La pregunta más adecuada para los comensales de hoy en día es: “¿Qué te gustaría poner en tus patatas fritas?”. Una pista: la respuesta no es el ketchup.

Según los datos de MenuMonitor de 2016, elaborados por Technomic Inc., las menciones en los menús de las patatas fritas con guarnición aumentaron un 12,5 % y las de la poutine, un 22 % durante los dos últimos años. Más allá de ser un simple acompañamiento, las patatas fritas son ahora una oportunidad para añadir sustanciosidad y más sabor al plato, demostrar creatividad y marcar la diferencia. Además, las patatas fritas premium permiten impulsar las ventas en todas las franjas horarias de forma satisfactoria para quienes comen a lo largo del día y buscan platos para compartir, aperitivos, productos de bar e incluso opciones de desayuno.

“A los estadounidenses les encantan las patatas, les encantan las patatas fritas y los consumidores buscan productos que no sean fáciles de preparar en casa”, afirma Gerry Ludwig, CEC, chef asesor corporativo de Gordon Food Service®. “En casa apenas se fríe, por lo que los consumidores recurren a los restaurantes”.”

Según Ludwig, hay tres oportunidades que destacan especialmente. 

Patatas fritas exclusivas de primera calidad

En general, explica Ludwig, este término hace referencia a unas patatas fritas cortadas a mano en el propio local, fritas en algún tipo de grasa animal y acompañadas de ingredientes únicos (por ejemplo, una pizca de sal marina de grano grueso o pimentón ahumado) o de un condimento o salsa casera exclusiva del local.

“Estamos viendo un aumento en el número de platos de patata cocinados con sebo de vacuno, manteca de cerdo y grasa de pato”, afirma. “Al cocinar con ese tipo de grasas naturales, se potencia enormemente el sabor. Es, sin duda, la única forma de preparar unas patatas fritas sin grasas trans”. Eso sí, subraya, hay que asegurarse de utilizar una freidora de sobremesa de alta gama para cocinar las patatas fritas con grasas animales. 

Las patatas fritas cocinadas en grasa animal, añade, resultan especialmente atractivas para los millennials y la Generación Z, que las perciben como más naturales que el aceite vegetal extraído de forma mecánica y química. 

Patatas fritas con salsa y poutines

La comida casera por excelencia de Canadá —patatas fritas mezcladas con cuajada de queso cheddar, rociadas con salsa marrón caliente hasta que el queso se derrite— se ha popularizado mucho aquí. “La popularidad de la poutine no está disminuyendo”, afirma Ludwig. 

“Lo mejor de la poutine son las patatas fritas crujientes con queso fundido, en lugar de la salsa marrón y los trocitos de queso cheddar”, afirma Ludwig. “También se pueden utilizar sabores internacionales y regionales estadounidenses para crear tu propia poutine exclusiva. Existe una gran oportunidad para que los restaurantes de servicio completo y con mesa hagan de la poutine algo un poco más especial y la lleven a otro nivel”.”

Trozos de patata crujientes, patatas de tamaño B o patatas «fingerling»

Hay una serie de platos sencillos a base de patatas fritas que aportan sabor, textura y un toque especial a los menús de aperitivos y platos para compartir, sin necesidad de freírlas en abundante aceite. No tienen por qué ser complicados, pero sí deben ser sabrosos.

Los secretos para unas patatas fritas sabrosas

Salsas:

  • Salsa de kimchi casera.
  • Romesco.
  • Diferentes tipos de pesto, solos o mezclados con mayonesa. 
  • Caldo de verduras (para las versiones sin carne).
  • ¿Hay alguna salsa o jugos de carne habituales en vuestro menú?.
  • Salsas de carne reducidas con nata.

Proteínas:

  • Carnes estofadas.
  • Carnes asadas y salteadas al estilo «carnita» para conseguir un toque crujiente.
  • Carnes asadas, rebozadas y fritas para que queden crujientes.
  • Rodajas finas o trocitos de salchicha.
  • Trozos de pollo, pavo o cerdo.
  • Huevos: fritos o escalfados.

Quesos para darse un capricho:

  • Quesos blandos de maduración natural, como, por ejemplo, el brie.
  • Quesos que se funden, como el Gouda y el Münster.
  • Quesos curados, como, por ejemplo, el cheddar, el parmesano, el romano y el asiago.

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