Un restaurante de Míchigan ha utilizado aceite de fritura de alta calidad todos los días durante sus 22 años de actividad, excepto uno. Cuando este verano se agotaron las existencias de SimpliFry, las freidoras del local se llenaron con aceite económico a base de soja. Pero nunca se encendieron.
Cuando al día siguiente llegó un nuevo suministro de SimpliFry, se vació el aceite económico. La lección aprendida en The Grill House, en Allegan: nunca hay que subestimar el valor del aceite de primera calidad.
“Asumimos las pérdidas con la soja y utilizamos el aceite de buena calidad”, afirma Tracy Garvin, directora ejecutiva de The Grill House, en Allegan. “No queríamos cambiar a un aceite de menor calidad porque es algo muy importante para nosotros, y nuestros clientes se darían cuenta”.”
Apostar por las prestaciones
Garvin destaca dos ventajas enormes:
- Larga vida útil para freír. “Cada noche filtramos las freidoras y cambiamos el aceite solo una vez a la semana”.”
- Falta de transferencia de sabor. “Solo caben dos freidoras en la línea de producción, así que no podemos destinar una sola al pescado. No hay mezcla de sabores”.”
La larga vida útil del aceite de fritura es sinónimo de beneficios. Garvin afirma que el mayor coste de SimpliFry se ve más que compensado por el ahorro en mano de obra y el volumen de comida frita que se puede preparar entre cada cambio de aceite. Evitar la transferencia de sabores es fundamental. El restaurante utiliza las mismas freidoras para las patatas fritas tipo «kettle chips», las patatas fritas normales, las patatas fritas de boniato, la perca de lago empanada a mano, el bacalao rebozado, las gambas rebozadas, los pétalos de cebolla, los palitos de mozzarella, los trocitos de queso fresco y las judías verdes crujientes.
“Los alimentos fritos quedan mucho más crujientes y dorados; no hay comparación”, afirma Garvin. “Los aceites más baratos tienden a penetrar en los alimentos y a hacerlos más grasientos. SimpliFry los mantiene ligeros y sabrosos”.”
Una impresión duradera
Hay otra razón por la que Garvin no quiere cambiar a otro tipo de aceite para freír: “He estado en sitios donde usan aceite más barato, y se nota el olor”.”
El punto de humeo más alto de SimpliFry hace que el restaurante no huela a aceite de freidora, y eso es importante para un local como The Grill House. Cuando no hay restricciones por la COVID-19, los clientes se reúnen en la sala de la parrilla para preparar cortes de primera calidad, cortados a mano, de ternera, aves y marisco. El pub anexo ofrece pizzas caseras, sándwiches, wraps, hamburguesas gourmet y mucho más.
Por ahora, todas las comidas las prepara el personal. Y no hay rastro del olor a fritura, ni en el interior ni en el exterior, en el amplio patio y el espacio para banquetes. “Somos una empresa familiar y, con la pandemia, no podemos dar un abrazo a nuestros clientes habituales y todo el mundo lleva mascarilla. Pero nunca vamos a dejar de utilizar productos de alta calidad que ofrezcan el mejor sabor una y otra vez”.”


