1. Limpia las cebollas. Córtalas en rodajas de 1″ de largo y 1/8″ de ancho. Colócalas en un recipiente de conservación no reactivo lo suficientemente grande como para contener la salmuera una vez vertida sobre las cebollas.
2. Mezcla el agua, el vinagre, el azúcar y la sal en un bol de acero inoxidable. Remueve hasta que el azúcar y la sal se hayan disuelto.
3. Vierte la salmuera sobre las cebollas.
4. Tapa el recipiente de conservación y guárdalo en la nevera durante 24 horas. Escúrrelo según sea necesario antes de consumirlo. Punto crítico de control (PCC): Conservar en la nevera a una temperatura de 41 °F o inferior.
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