1. Pon las hojas de laurel y el pulpo en una olla con agua hirviendo con sal. Baja el fuego y deja que hierva a fuego lento. Coloca un peso encima del pulpo para que se mantenga sumergido. Cocínalo entre 1 y 2 horas. El tiempo de cocción variará en función del tamaño del pulpo.
2. Retira el pulpo y colócalo en un colador para que escurra. Córtalo en trozos de ¼” de grosor. Guárdalo en un recipiente hermético, etiquétalo, anota la fecha y guárdalo en la nevera para consumirlo más adelante.
3. Escurre la pasta en un colador y enjuágala con agua fría. Pásala a un recipiente hermético y añade un poco de aceite de oliva. Mézclalo bien. Tapa el recipiente, etiquétalo, ponle la fecha y guárdalo en la nevera para consumirlo más adelante.
1. Echa 1 cucharada de aceite de oliva en una sartén antiadherente precalentada. Añade 1½ oz. de tomates cortados por la mitad. Remuévelos durante 10 segundos hasta que se doren ligeramente y se tuesten. Sazona al gusto con sal y pimienta. Colócalos sobre papel de cocina para que se enfríen.
2. Añade 1 cucharada de aceite de oliva a una sartén antiadherente ya caliente. Echa 4 oz. de pulpo en la sartén. Saltea a fuego fuerte hasta que se caliente por completo.
3. Sazona con sal y pimienta. Añade 1 oz. de aceitunas, 1 cucharada de cebollas verdes, 6 oz. de salsa marinara, tomates y 8 oz. de pappardelle. Cocina hasta que se caliente bien. Añade un poco de agua para ajustar la consistencia, si es necesario. Sazona con sal y pimienta.
4. Coloca la mezcla de pasta en un plato de servir precalentado. Espolvorea con ½ cucharadita de perejil y ½ oz de queso parmesano.
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